Hablando de corazón a corazón en el Congreso de Educación Religiosa

P. Alejandro Rodríguez, SDB

He tenido la oportunidad de participar tres años consecutivos en nuestro stand salesiano en el Congreso anual de Educación Religiosa en Anaheim.  Suelo estar disponible para escuchar, animar y compartir con aquellos que entablan conversación con nosotros.  Cada año ha sido diferente; cada experiencia ha sido enriquecedora. En esta ocasión, tres elementos han llamado mi atención:

1. Los participantes cada año son más hispanohablantes.  Esto refleja la tendencia nacional del creciente número de hispanohablantes en la Iglesia católica de Norteamérica, con todos los retos, riquezas, novedades y necesidades propias.

2. Vale la pena mencionar lo obvio, que el área clave de interés continúa siendo la educación en la fe, principalmente vinculada a los Sacramentos de Iniciación Cristiana. Catequistas y personas de las distintas pastorales parroquiales se acercan a nosotros (la Caseta Salesiana) solicitando materiales sencillos, útiles y en un lenguaje accesible.

3. Crece el deseo genuino de buscar ayuda para trabajar con los jóvenes.  La presencia salesiana en el Congreso de Educación Religiosa es apreciada por los asistentes por su encuentro orante con María Auxiliadora y su esperanza de conseguir algún recurso impreso, algún servicio o estrategia para acercarse a los jóvenes en los contextos familiares y parroquiales.

Las observaciones anteriores me han llevado a las siguientes tres reflexiones:

Primero, es convenientemente necesario que recuperemos elementos del Capítulo General 23 (CG23) donde los Salesianos nos afirmamos como educadores en la fe y hemos considerado profundamente la importancia de responder a una realidad juvenil compleja (cuyas preguntas y deseos de actuar y vivir de una manera más cercana al Evangelio), nos llevaría como Salesianos a estar en medio de ellos afectiva y efectivamente: presencia, espiritualidad, formación, etc.

En segundo lugar, tenemos ante nosotros una realidad que aumenta cada año en los Estados Unidos (Pew Research Center, Ene 24, 2024): la tendencia es que quienes nacen y crecen en ambientes católicos, durante su juventud deciden considerarse desafiliados religiosamente (3 de cada 10 latinos nacidos o no en USA). No hay falta de espiritualidad, se percibe indiferencia a lo que institucionalmente se propone (Pew Research Center, Dic 7, 2023). 

Al recordar que somos educadores-pastores preocupados por los jóvenes y comprometidos en ofrecerles caminos de encuentro con Jesucristo, tal vez deberíamos centrar nuestras energías en generar ambientes educativo-pastorales ricos en propuestas de acogida, maduración y compromiso apostólico.

Y mi tercera reflexión es que las narraciones de glorias pasadas y grandes éxitos inspiran, pero se quedan cortas porque no nos mueven a actuar. Quizás hoy necesitamos un proyecto salesiano común que nos mueva a salir al encuentro de los jóvenes, a acompañar a los que ya están comprometidos en los ministerios en las comunidades. Tal vez hoy necesitemos ofrecer servicios desde estructuras nuevas y flexibles, con nuevos rostros y nuevas estrategias; tal vez sea el momento de hablar de corazón a corazón, como decía San Francisco de Sales, en lugar de gastar tiempo y recursos en palabras que sólo llegan a los oídos. 

Nuestra Espiritualidad Salesiana es juvenil y también educativa, pastoral, sacramental y misionera. Educando respondemos a las exigencias de la justicia social; evangelizando vivimos la doctrina social de la Iglesia. La misión requiere recursos accesibles para formarse. Veo con esperanza que algunos proyectos que parecían sólo sueños se hacen día a día más tangibles en la provincia y que alienten más sueños en beneficio de nuestros jóvenes y sus familias en nuestras presencias locales, en nuestra provincia, en nuestra región y en todo nuestro mundo.