Por JC Montenegro, PhD
(Watsonville, California — 19 de marzo de 2026) – Durante la solemne celebración de la Misa de San José en la Iglesia María Auxiliadora, la comunidad se reunió para rendir homenaje a los alumnos de la Preparatoria St. Francis por su compromiso y generosidad al prestar servicio durante el reciente viaje misionero a Tijuana.
La entrega de reconocimientos tuvo lugar frente a todo el alumnado de la escuela, lo que resaltó la importancia del Servicio Misionero como parte de la formación de los jóvenes. En representación de la Misión Salesiana, Juan Carlos Montenegro, delegado de Animación Misionera; el P. Fabián Cárdenas, delegado de Pastoral Juvenil; y Luis Chacón, Coordinador del Programa de Voluntariado Misionero Salesiano, entregaron los reconocimientos.
El programa de viajes misioneros cortos a Tijuana, que comenzó en 2018, continúa ofreciendo a los jóvenes una experiencia de fe, servicio y encuentro. Este año, 20 estudiantes participaron en la misión, entre ellos 10 misioneros que ya habían participado anteriormente, lo que refleja el impacto duradero de la experiencia. Entre ellos, Kristie y Kyran recibieron un reconocimiento especial por haber participado en la misión durante cuatro años consecutivos. Ambos estudiantes recibieron una cruz como símbolo de su compromiso y de su crecimiento como líderes quienes ahora desempeñan un papel activo en la orientación de otros estudiantes.
Más allá de una simple experiencia de servicio, la misión tiene como objetivo formar a los jóvenes para que sean protagonistas, capaces de liderar, servir y responder con generosidad a las necesidades de los demás. El testimonio de estos estudiantes refleja la visión Salesiana de acompañar a los jóvenes en el descubrimiento de sus capacidades para marcar la diferencia en la vida de los demás.


La comunidad también reconoció a Chris Croghan, quien ha acompañado a los estudiantes y coordinado el viaje misionero con dedicación y cariño.
En su homilía, el Padre Ted Montemayor reflexionó sobre el servicio silencioso y fiel de San José, invitando a la comunidad a adoptar una forma de servicio que no busca el reconocimiento, sino que permanece arraigada en el amor y la responsabilidad.
Despues de la Misa, la entrega de las cruces marcó un momento de gratitud y aliento. La celebración continuó con un tiempo de fraternidad, reuniendo a estudiantes, educadores y salesianos en un sentido compartido de misión.
Este reconocimiento sirve como recordatorio de que las experiencias misioneras continúan moldeando los corazones de los jóvenes, invitándolos a vivir su fe a través de actos concretos de servicio y liderazgo.
