(ANS – Roma) – El curso para los vicarios inspectoriales salesianos, celebrado del 18 al 24 de octubre de 2026en Roma, en la Sede Central Salesiana, fue una experiencia muy positiva, rica y significativa, caracterizada por una acogida cálida y generosa, por una cuidadosa organización logística y por un clima de fraternidad, familiaridad y compartir.
El encuentro fue organizado por la Secretaría del Vicario y coordinado por el padre Patrick Alexander, secretario del Vicario del Rector Mayor.
“Desde el principio, nos sentimos en casa –comentaron los participantes–, entre hermanos, sin ninguna sensación de ser extraños, sino viviendo profundamente la alegría de pertenecer a la misma Familia Salesiana”.
La visita y la posibilidad de conocer más de cerca los lugares, las personas y la realidad de la Congregación fueron especialmente apreciadas. Encontrarse, compartir experiencias y conocer las diversas realidades inspectoriales permitió reconocer, más allá de las diferencias culturales y geográficas, la riqueza y la familiaridad del carisma salesiano, vivido en contextos distintos, pero unido por la misma pasión por Don Bosco y por la misión.
El curso ofreció también una valiosa profundización de la dimensión comunitaria, del papel de los laicos y de la visión global de la Congregación. Fue particularmente significativo comprender que la dimensión jurídica del servicio de los vicarios inspectoriales no está separada de la misión pastoral, sino que debe vivirse con espíritu de acompañamiento, discernimiento y paternidad.
Estar juntos en este lugar bendecido, en la casa de Don Bosco, en presencia del Rector Mayor, padre Fabio Attard, y de su vicario, padre Stefano Martoglio, hizo la experiencia aún más especial.
“Nos sentimos parte viva de una Congregación universal –continúan–, llamados a mirar con gratitud el camino recorrido y con esperanza los desafíos futuros, como centinelas atentos y responsables al servicio de la misión salesiana”.
En síntesis, el curso fue un tiempo de formación, comunión y renovación, que ayudó a fortalecer los vínculos fraternos, a ampliar la visión de la Congregación y a redescubrir la belleza y la riqueza del carisma salesiano en sus múltiples expresiones.
“Partimos con un corazón agradecido, una fraternidad más profunda y una renovada disponibilidad para servir a las inspectorías y a toda la Congregación en el espíritu de Don Bosco”, afirman los participantes.
Padre Stefano Martoglio: el mensaje conclusivo
El padre Stefano Martoglio, quien presidió el momento de compartir y de síntesis de la experiencia, en su mensaje conclusivo apreció la calidad de la fraternidad que los participantes expresaron y vivieron, a pesar de las diversidades lingüísticas, culturales y geográficas. Además, elogió a cada uno por la apertura de corazón y la disponibilidad para escuchar a los expertos y a los demás hermanos.
También animó a todos no solo a afrontar los casos disciplinarios en las inspectorías, sino también a cuidar de cada persona que busca vivir el Evangelio según el estilo salesiano.
El mensaje conclusivo dirigido a cada participante fue una invitación a acompañar a los hermanos en su camino de discípulos, en lugar de limitarse a vigilar el cumplimiento de la disciplina.
Al concluir el encuentro se celebró la misa conclusiva en la “Capilla de la Carta”.
