(ANS – Calvenzano di Vergato) – En el marco de las celebraciones por la beatificación del padre Elia Comini, SDB, proclamado beato el 27 de septiembre de 2026 junto con el padre Ubaldo Marchioni, sacerdote diocesano, y el padre Martino Capelli, dehoniano, el 1º de octubre fue inaugurada y bendecida la "Casa padre Elia Comini". La estructura, promovida y gestionada por la Comunidad de la Misión de Don Bosco (CMB), grupo de la Familia Salesiana, se levanta precisamente en la casa natal del mártir salesiano en Calvenzano di Vergato.
La iniciativa, madurada por la CMB, guiada por Guido Pedroni, en diálogo con el postulador general para las Causas de los Santos de la Familia Salesiana, el padre Pierluigi Cameroni, permitió reestructurar el inmueble y la zona boscosa circundante. El proyecto nace con un doble propósito: por un lado, crear un lugar de la memoria dedicado a los sacerdotes mártires de Monte Sole; por otro, dar vida a una casa de acogida para madres adolescentes. La nueva obra se propone acompañar a las mujeres hacia una autonomía personal, social y laboral, fortaleciendo las competencias parentales y promoviendo la inclusión, gracias a un equipo cualificado en un ambiente seguro y familiar.
La celebración eucarística y la cultura del encuentro
Los momentos más importantes de la jornada del 1º de octubre se abrieron con la celebración eucarística de acción de gracias en la parroquia de Calvenzano, lugar en el que el padre Elia fue bautizado el 8 de mayo de 1910, en el día del aniversario de nacimiento al cielo del padre Comini y del padre Capelli, asesinados en la Botte di Salvaro el 1º de octubre de 1944. La misa fue presidida por el padre Carlos Luis Suárez Codorniú, superior general de los dehonianos, y concelebrada por sacerdotes salesianos, dehonianos y diocesanos, con la participación de miembros de la CMB, autoridades civiles y de las comunidades parroquiales del territorio.
En la homilía, el padre Suárez Codorniú recordó el profundo valor del encuentro y del diálogo, destacando cómo el padre Elia Comini y el padre Martino Capelli vivieron el intenso verano de 1944 sostenidos por la fe y guiados por la cultura del encuentro:
"Ante la realidad que tenían delante, es probable que más de una vez se hayan reconocido frágiles y pequeños. Sin embargo, sostenidos por su fe cristiana, no cedieron ante otra visión del mundo y de las relaciones humanas que no estuviera marcada por el amor y la misericordia de Dios. [...]
Elia y Martino, así como el padre Ubaldo y el padre Giovanni Fornasini, prolongaron aquel eco en gestos de salida y de encuentro. Iban al encuentro de quienes habitaban aquellas montañas para escucharlos, hablar con ellos y asistirlos espiritualmente".
Inspirándose en la respuesta que el padre Elia dio a la llamada de Dios desde joven ("Oh, mi queridísimo Jesús, hablémonos con confianza, de tú a tú... hazme entrar en mí mismo, para que comprenda tu voz"), el celebrante subrayó cómo los mártires de Monte Sole no eludieron las grandes preguntas de Dios ("¿Dónde estás?", "¿Dónde está tu hermano?"), eligiendo no apartar la mirada.
La bendición de la Casa: "Una obra de Dios"
A continuación, en la casa natal, se realizó la ceremonia de bendición y corte de cinta. Tras la introducción de Valentina Leanza (CMB), intervinieron el vicesíndaco de Vergato, Stefano Pozzi; el representante de la arquidiócesis de Bolonia, monseñor Giovanni Silvagni; y el inspector de la ILE, el padre Roberto Dal Molin, quienes subrayaron el profundo valor de una obra que transforma la memoria del martirio en un signo vivo de caridad y esperanza.
Al final hubo la intervención de Guido Pedroni, custodio general de la CMB, quien describió la estructura como un lugar vivo para custodiar la memoria del sacrificio de los sacerdotes mártires y, al mismo tiempo, como un signo de caridad concreta destinado a la acogida de madres adolescentes. Además, expresó su gratitud hacia los voluntarios, benefactores e instituciones por haber contribuido a transformar este proyecto de fraternidad en realidad.
El evento se selló idealmente con el deseo y las palabras conclusivas de la homilía del padre Suárez Codorniú, quien vinculó el regreso a la casa paterna del padre Elia con la nueva misión de acogida que hoy toma vida:
"Hoy hemos vuelto a la casa del padre Elia, donde todo comenzó para él. Hoy, como entonces, su casa vuelve a abrirse a la vida. Pensando en esto, y en la hermosa misión que tendrá, permítanme [...] apropiarme de las palabras de san Juan Bosco a nuestro fundador [el padre Dehon] y repetirlas con toda convicción y veneración: “Esta es, sin duda, una obra de Dios”".
