(ANS – Tokio) – Durante los primeros días de su Visita a Japón, el Rector Mayor, padre Fabio Attard, se reunió con hermanos, miembros de la Familia Salesiana y jóvenes en Osaka y Tokio. Estas etapas forman parte de las celebraciones por el centenario de la presencia salesiana en el país.
Osaka: "La educación es la clave del futuro"
El 2 de octubre, el Rector Mayor visitó la escuela secundaria Osaka Seiko Gakuin, acompañado por el inspector, el vicario inspectorial y el secretario. La comunidad escolar le brindó una cálida bienvenida, y el padre Attard se reunió con los estudiantes. Al dirigirse a ellos, recordó la experiencia de pobreza y el acceso limitado a la educación que vivió Don Bosco. De ahí nació su compromiso de ofrecer oportunidades a los jóvenes desfavorecidos.
Recordó a los estudiantes que la educación es "la clave del futuro" y los invitó a unir al conocimiento la formación del carácter, la responsabilidad, la amabilidad y la generosidad.
La educación como vocación de cuidado
La jornada continuó con la misa para la Familia Salesiana. A quienes trabajan en la Pastoral Juvenil, el Rector Mayor les recordó que la educación no es simplemente una profesión, sino una vocación de cuidado y acompañamiento.
Al recordar la experiencia de Don Bosco, quien entró en un ambiente cultural nuevo, subrayó la necesidad de comprender el lenguaje, las experiencias y las formas de pensar de los jóvenes, que cambian. Añadió que la educación es una misión compartida, que requiere la colaboración entre educadores, familias y comunidades.
"Los jóvenes os esperan"
A los salesianos les pidió que escucharan sin juzgar y que dedicaran a los jóvenes un tiempo significativo, porque la presencia genera confianza. Invitó a la Familia Salesiana a redescubrir la belleza de su propia vocación educativa y a permanecer cerca de los jóvenes más frágiles y excluidos. Durante la cena fraterna, varios grupos de la Familia Salesiana de la región de Osaka se presentaron ante el Rector Mayor.
Durante las buenas noches salesianas, el padre Attard exhortó a caminar junto a los jóvenes con apertura y autenticidad, recordando que los jóvenes de hoy son diferentes porque las circunstancias cambian.
"Los jóvenes os esperan. No podéis abandonarlos", afirmó, concluyendo así una jornada de encuentro, oración y fiesta.
Chōfu: escuchar a Dios y a los jóvenes
El 3 de octubre, segundo día de la Visita, miembros de la Familia Salesiana y jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) se reunieron en Chōfu, Tokio, para celebrar el centenario junto con el XIº Sucesor de Don Bosco.
Durante la eucaristía con la Familia Salesiana, el Rector Mayor reflexionó sobre la importancia de la escucha. Inspirándose en la experiencia de Don Bosco, invitó a la Familia Salesiana a escuchar primero a Dios, después a los jóvenes y a las realidades de la sociedad.
La misión de Don Bosco, explicó, no se basaba únicamente en instituciones y actividades, sino en un profundo camino espiritual y en un sincero deseo de servir a los jóvenes. El mensaje fue claro: Dios debe permanecer en el centro, mientras que los jóvenes deben permanecer en el corazón y en la finalidad de la misión de la comunidad.
Una misión para compartir
Después de la misa, el padre Attard se dirigió a la Familia Salesiana y subrayó la visión universal de Don Bosco y su convicción de que la educación y la misión nunca pueden llevarse adelante en solitario. Los Salesianos, los Cooperadores, los laicos y otros colaboradores están llamados a trabajar juntos, especialmente en el acompañamiento de los jóvenes que atraviesan situaciones difíciles.
Los ejemplos compartidos recordaron a los presentes que incluso los pequeños gestos de servicio, puestos en las manos de Dios, pueden convertirse en fuente de vida y esperanza.
Con 140 jóvenes del MJS
Por la tarde, alrededor de ciento cuarenta jóvenes de las distintas comunidades salesianas se reunieron para la celebración del centenario del MJS. En el diálogo con los jóvenes, el padre Fabio los animó a abrazar la amabilidad, especialmente hacia quienes viven situaciones difíciles, recordando sus encuentros con la pobreza en distintas partes del mundo.
Los exhortó a no temer los desafíos que parecen imposibles, sino a afrontarlos con fe, valentía y disponibilidad para actuar.
Vocación y futuro: sin prisas
Al responder a preguntas sobre la fe, el discernimiento vocacional y el futuro, el Rector Mayor invitó a los jóvenes a no tener prisa en la búsqueda de respuestas sobre su propia vocación. Les sugirió, en cambio, dedicar tiempo a la oración, la reflexión y el diálogo con personas de confianza capaces de acompañarlos.
Recordó que las respuestas importantes suelen madurar gradualmente, mediante la apertura, la paciencia y el discernimiento.
Finalmente, los exhortó a permanecer atentos a quienes sufren, tanto en lugares lejanos como en sus propias comunidades, escuelas y familias.
"La pobreza no es una elección, pero la amabilidad y la mansedumbre sí lo son", afirmó.
